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The IE Interview

José Miguel Cruz: Los centros de estudios latinoamericanos hacen realidad “una visión interdisciplinaria”

El director del Kimberly Green Latin American and Caribbean Center de Florida International University habla de cómo estos centros proveen un espacio para que se realicen verdaderas colaboraciones.
Centros como el Kimberly Green Latin American and Caribbean Center de la Florida International University tienen dos propósitos diferentes, dice José Miguel Cruz. Photo: Florida International University
 

A medida que instituciones de educación superior estadounidenses buscan cada vez más establecer y ampliar sus colaboraciones y su compromiso con América Latina, pueden recurrir a un recurso clave que tienen a su disposición en sus propios campus. Hay más de 50 universidades en los Estados Unidos que cuentan con centros de estudios latinoamericanos. Estos centros reúnen a expertos en Latinoamérica de diversas partes de la institución y, por ende, constituyen un punto de partida natural para los educadores internacionales que buscan reclutar a estudiantes de America Latina y el Caribe, desarrollar acuerdos de intercambio, y evaluar títulos extranjeros.

La revista International Educator conversó con José Miguel Cruz, quien asumió el cargo de director del Kimberly Green Latin American and Caribbean Center de Florida International University en 2025. Cruz habla sobre el papel de los centros de estudios latinoamericanos en los campus universitarios estadounidenses, cómo han evolucionado durante las últimas décadas, su compromiso con la comunidad local, y cómo pueden demostrar su valor. (Read this interview in English.)

“Creo que es muy importante señalar precisamente la importancia y el rol que nuestros centros juegan en los tiempos actuales,” dice Cruz. “Necesitamos entender América Latina y el Caribe, incorporando distintas perspectivas, distintas disciplinas, incorporando la región misma. Y nuestros centros están precisamente diseñados para eso.”

Nota editorial: Esta entrevista ha sido editada y abreviada.

 

Quería empezar con el papel de los centros dedicados a los estudios latinoamericanos y caribeños en el ámbito universitario estadounidense. A los educadores internacionales que no interactúan con frecuencia con estos centros, ¿cómo les explicaría usted el objetivo principal de estos centros? ¿En qué se diferencian de los departamentos dedicados a los estudios regionales, y dónde se sitúan típicamente dentro de la estructura de una universidad estadounidense?
José Miguel Cruz headshot
José Miguel Cruz

Yo diría que el objetivo principal de los centros de estudios latinoamericanos y del Caribe como el nuestro, yo lo pondría en dos sentidos. Uno es, precisamente, dado que es un centro regional, llamar la atención y concentrar el trabajo académico en una región específica, dándole atención mucho a las particularidades de la región. El segundo objetivo, me parece a mí, de los centros de estudios latinoamericanos es fomentar el trabajo interdisciplinario enfocado claramente en la región. Creo que hay mucho que se avanza --- en términos de conocimiento, en términos de investigación --- cuando adoptamos una visión interdisciplinaria, y los centros contribuyen mucho a eso.

Y esto me lleva a responder a tu segunda pregunta: ¿En qué se diferencian de los departamentos académicos? Se diferencian en el hecho de que los departamentos académicos están interesados en una disciplina. Un centro de estudios latinoamericanos pone énfasis en la región y facilita el hecho de que distintas disciplinas puedan dialogar entre sí para avanzar la comprensión. Por ejemplo, en LACC tenemos una iniciativa que llamamos “grupos de afinidad”faculty affinity groupsen los cuales profesores de distintas disciplinas, pero que se interesan en un tema o una región particular, trabajan para avanzar el conocimiento.

¿Dónde se sitúan estos centros dentro de la estructura en la universidad? Esto es una pregunta más complicada. Digo la respuesta fácil a esto es que eso depende de cada universidad. Lo ideal es que estos centros puedan estar debajo del liderazgo de toda la universidad, porque la idea es que puedan trabajar con todos los departamentos de la universidad. Eso no siempre sucede así. Hay centros que dependen más bien de una escuela particular o dependen de una facultad o están bajo el provost. O están bajo las oficinas internacionales, que también a veces no puede ser el mejor. Yo creo que lo que facilita a un centro como estos es que puedan trabajar con toda la estructura de la universidad.

¿Cómo han ido evolucionando los esfuerzos de los centros de estudios latinoamericanos y caribeños durante la última década, y qué fuerzasya sean internas o externashan impulsado esta evolución?

Hubo, hace algunas décadas, un esfuerzo de fomentar ese tipo de centros [regionales]. Ese esfuerzo se fue disipando; quizás ha venido en disminución en los últimos 20 años. Y ha habido como una vuelta a concentrar el trabajo académico en la disciplina más que en area studies. Creo que esa tendencia fue producto del hecho de que hasta recientemente, buena parte de los países básicamente se habían movido a ser considerados democracias. Entonces, no había mucho interés en ver las particularidades o en estudiar particularmente ciertos países. Los centros de estudios regionales surgieron sobre todo durante la guerra fría y en un esfuerzo de entender mejor ciertas regiones dentro del marco del conflicto de la guerra fría. Con el advenimiento de la democracia en los noventa y a principios de los 2000, y que más o menos había un consenso sobre el orden mundial y sobre la democracia, creo que se abandonó un poco la tendencia a fomentar los centros regionales.

Sin embargo, me parece a mí que, dado que estamos en una reacomodación del orden mundial en este momento, creo que estamos a las puertas de muy probablemente una nueva tendencia de empezar a prestar atención de nuevo a las regiones. Por ejemplo, por decir algo, la nueva política de seguridad nacional que pone atención al hemisferio, que señala a las Américas como la región importante para los Estados Unidos. Creo que eso va a devolver relevancia a los centros de estudios regionales.

El caso del LACCmi centroes muy particular, porque nosotros estamos en un lugar que siempre ha sido un lugar de traslape, de overlap, entre Norteamérica y América Latina por estar en Miami. En ese sentido, para nosotros, las tendencias que eran más visibles en el resto de los Estados Unidos de abandonar los estudios regionales, aquí no les enfrentamos tanto.

Miami es una de las ciudades estadounidenses con mayor población latinoamericana, y también sirve como una puerta entre los Estados Unidos y la América Latina y el Caribe. ¿Cómo ha influido este contexto en el enfoque del LACC para fomentar vínculos entre la universidad y la comunidad latina y caribeña de Miami así como entre la universidad y comunidades e instituciones de América Latina y el Caribe? ¿Qué pueden aprender del ejemplo de LACC los centros en áreas con conexiones menos evidentes con la región?

Es importante el involucramiento de las comunidades de origen latinoamericano en el trabajo académico. En ese sentido, nosotros estamos en cierto modo beneficiados porque [en Miami] tenemos una gran comunidad de origen latinoamericano de distintas nacionalidades. Pero creo que esto también puede ser aprovechado por universidades que están en comunidades donde la población de origen o de descendencia latinoamericana es menor, porque les permite vincularse más. Una de las particularidades de LACC en Miami no es solo que estamos en el sur de la Florida y que estamos en el hub probablemente más importante de los Estados Unidos hacia América Latina, sino que creo que una particularidad importante es que muchos de nosotrosmuchos de los profesores, de los investigadores, de nuestros estudiantestienen vínculos directos con América Latina. Volviendo a centros que probablemente tienen comunidades [latinas] más pequeñas --- creo que ofrece la oportunidad de aprovechar incluso a esas comunidades pequeñas para interactuarse con los investigadores.

Acaba de hablar Ud. sobre la importancia de involucrar a las comunidades latinoamericanas en el trabajo de un centro de estudios latinoamericanos y caribeños. Entonces, ¿cómo se ve una verdadera colaboración entre esos centros e instituciones y comunidades de América Latina y el Caribe? ¿En qué se diferencia una relación transaccional de una colaboración entre iguales?

Esa es una pregunta muy importante. En el pasado, muchas veces las relaciones con la región habían sido básicamente transaccionales en términos de facilitar el viaje de investigadores estadounidenses o de Norteamérica a América Latina para recoger información, recoger datos, y luego volver.  En el pasado, mucha de esta relación estaba motivada por el hecho de [que] un académico de Estados Unidos con una teoría viajaba a América Latina básicamente solo para tratar de confirmar una teoría que muchas veces no tenía raigón en la realidad de la región.

Creo que eso ha cambiado mucho. Ahora hay más oportunidades precisamente por el trabajo de centros como el mío. Hay más oportunidades de trabajos colaborativos en los cuales investigadores de Estados Unidos o de Norteamérica e investigados latinoamericanos forman equipos para estudiar temas. Y eso enriquece mucho el trabajo académico. Yo soy investigador, y creo que los proyectos de investigación académica más exitosos son aquellos que logran incorporar profesores e investigadores de la región dentro del mismo proyecto no solo como operadores recogiendo datos, no solo simplemente como asistentes, sino que también como parte de los equipos de investigación. Por la colaboración que existe, por la comunicación que existe ahora mucho más equitativa, permite que ahora teorías que se generan desde América Latina en distintos desarrollos tecnológicos o teóricos puedan ser incorporados a las teorías que se trabajan en Estados Unidos.

Quería hablar un poco sobre la intersección entre los esfuerzos del campo de la educación internacional y los esfuerzos de los centros dedicados a los estudios latinoamericanos. ¿Cómo pueden estos centros utilizar su experiencia y conocimiento regionales para apoyar los esfuerzos de la educación internacional y otras unidades de la universidad? Por ejemplo, hay unidades que trabajan con la matriculación de estudiantes procedentes de América Latina y el Caribe, que trabajan con el desarrollo y mantenimiento de acuerdos de intercambio… ¿Cómo pueden contribuir los centros a esos esfuerzos?

Dados los objetivos principales de nuestro centroprestar atención a América Latina y fortalecer, digamos, el estudio de la región y las miradas sobre la regióneso promueve mucho el intercambio y el contacto con diversos centros en la región misma. Y esas relaciones son fundamentales para identificar estudiantes, investigadores, académicos que pueden venir a Estados Unidos y FIU y colaborar con otras unidades.

Y el otro punto es la interdisciplinaridad. Los departamentos están atados a una disciplina específica. Nuestro centro no está atado a una disciplina específica. Nosotros tenemos una iniciativa muy, muy fascinante de uno de nuestros profesores, que es un biólogo, que está haciendo un poco la historia de plantas medicinales en el Caribe. Pero para eso se trabaja con profesores del departamento de lenguas modernas para poder entender los archivos que están disponibles en el Caribe que están en otros lenguajes. Entonces todo ese tipo de colaboraciones suceden precisamente facilitadas por nuestro centro.

Nos encontramos en un momento en que los centros de estudios latinoamericanos necesitan demostrar su valor al público, especialmente dada la continua reducción de la financiación de estos centros, ¿Cómo defendería Ud. la necesidad de que estos centros sigan existiendo?

Tenemos una iniciativa en LACC que llamamos “teach-ins” en las cuales nos enfocamos en un tema que es relevante para la comunidad. Por ejemplo, en un lugar como Miami, un tema importante es lo que está sucediendo en Venezuela. Pero el propósito no es solo discutir en términos académicos lo que sucede en Venezuela, sino también discutirlo de manera tal en que la comunidad misma pueda participar y pueda entender. Este tipo de eventos están adaptados al hecho de que necesitamos que la gente, que nuestra comunidad, venga, asista, entienda, y participe. Y eso hace que LACC juega un papel importante dentro de la discusión, dentro de la comunidad, y muestra su valor.

No somos la típica torre de marfil aislada de la realidad en que solo se escriben journal papers que la mayor parte de la gente de la comunidad no va a leer. Ciertamente, vamos a escribir journal papers, pero también vamos a traducir eso a la gente de la comunidad. Uno de nuestros esfuerzos es saber usar más sabiamente las redes sociales para llegar a la gente, incluso para combatir la desinformación que existe en las redes sociales. Eso hace que en principio, muchos de nuestros colegas en la academia se sientan un poco distantes de usar las redes sociales. Creo que al contrario, lo que tenemos que hacer es usarlas más, utilizando nuestra legitimidad como conocedores para informar mejor al público.  •

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